Go to Top

PÁGINA DE INICIO (HOME)

 

 

ARTÍCULO DE FONDO

 Antígona: conciencia versus derecho

 

El autor: Juan A. Obarrio, Catedrático de Derecho de la Universidad de Valencia.

“Nada hay más seductor para el hombre que la libertad de su conciencia”[1].

La descomposición de la memoria histórica

Hay una opinión muy difundida, y ciertamente poco razonada, de que solo lo último, lo novedoso, merece nuestra atención. Argumentaciones como éstas silencian el criterio de calidad, y relegan al olvido los grandes libros del pasado. Esta triste realidad nos lleva a preguntarnos si ya no somos capaces de apreciar el valor de aquellos textos que llevan miles de años esperándonos. Y cuando los descubrimos, los leemos y los comprendemos, nos llenan de gozo y de sabiduría. Gran descubrimiento lo llamamos. La Antígona de Sófocles lo fue para mí. Y lo fue porque gracias a sus lecturas comprendí la verdad de la afirmación de Zubiri: “No es que los griegos sean nuestros clásicos: es que, en cierto modo, los griegos somos nosotros”[2]. Y lo somos porque con ellos aprendimos que el hombre es hombre porque posee razón, un logos que significa tanto la palabra como la facultad de preguntarnos el porqué de las cosas. Un logos o una ratio que lleva a concebir la ciencia y la cultura como un gran riesgo y como una azarosa aventura, la de un saber que nos acompaña desde hace tres mil años, justo desde que Homero, como lo presenta la leyenda, era maestro de escuela en Quíos, y que hoy naufraga inexorablemente ante la descomposición de la memoria histórica de la que adolece nuestro tiempo[3].

Pide Antígona una apertura de mente, más aún, de sensibilidad

Gran herejía, nos dirán. Pero si la dejamos, ella misma, con su débil voz, la ensanchará. Y si somos capaces de abrir sus páginas con la asiduidad con la que abrimos nuestras realidades virtuales, comprobaremos cómo nos invita a transitar por un mundo extrañamente lejano y cercano a un tiempo; un lugar casi desnudo, reducido a cinco referencias: la ciudad, la familia, la conciencia, el poder y la muerte.

Y así, con la incredulidad de un niño, observaremos cómo sus textos y sus personajes nos conducen por unas relaciones familiares que no nos son ajenas por completo; por unos conflictos políticos que son siempre los de la dignidad y de la libertad; por unos vicios y unas virtudes que nos son propias.

Y lo hará a través de un lenguaje poético, sincero y desnudo de falsa retórica. Un lenguaje escogido para entretejer un drama, a cuya sombra se pueden cobijar todos los lamentos cotidianos, a menudo necesitados de una luz que los disuelva de su mezquindad[4].

Antígona exige un tiempo de lectura sosegado, largamente esperado

Su verdad no se nos revelará con una lectura presurosa. No se abrirá ni a la décima lectura, por esforzada que sea, si ésta no provoca en el lector un cambio de orientación, un cambio que le sitúe más allá de su pulido lenguaje, de sus intrincados diálogos y de sus discursos razonados.

Sólo entonces surge, como luz liberadora de la conciencia, la auténtica llama, una verdad que Antígona esconde, aquella que nos indica qué senda debemos recorrer. Y lo hará, aun cuando no estemos preparados para ese largo y tortuoso viaje por la decencia. Pero ella espera. Y con su espera nos reclama una respuesta. De no darla, como nos dirá Saramago, verteremos nuestra “consciencia en el color de la sangre y en la sal de las lágrimas”:

Con la marcha de los tiempos, más las actividades derivadas de la convivencia y de los intercambios genéticos, acabamos metiendo la consciencia en el color de la sangre y en la sal de las lágrimas, y, como si tanto fuera aún poco, hicimos de los ojos una especie de espejos vueltos hacia dentro, con el resultado muchas veces, de que acaban mostrando sin reserva lo que estábamos tratando de negar con la boca[5].

Como sostiene Lesky, Antígona es un claro ejemplo de lo que representa la tragedia: un relato en el que los personajes son “testigos de una desgracia inmerecida”, que sufren “a sabiendas”, libremente, con tal de aceptar los dictámenes de su conciencia y los valores en los que han crecido[6], lo que les lleva a “trascender hacia el ser”, hacia el hombre en plenitud, hacia ese hombre que lucha contra “lo terriblemente lúgubre y espantoso a lo que nosotros somos entregados”; contra esa hybris que se presenta como algo extraño que nos amenaza ineludiblemente –“la hybris es quien cría al tirano”[7]–, un destino trágico que está en el aire[8], y que se cierne sobre nosotros como una nube de tormenta, siempre imprevisible e inevitable[9].

Por esta razón, autores como Jaspers[10] o Reyes Mate sostienen que el héroe se traduce en acciones −entre triunfo y fracaso− que rebasan los actos humanos, a las que “el ser humano no se puede escapar”. De ahí que la tragedia nazca “cuando lo que ocurre asombra, sorprende y esas experiencias se traducen en preguntas. Lo vivido o sufrido ya no encaja con toda normalidad ni es aceptado con toda naturalidad”[11].

Antígona no es sólo un personaje de una tragedia griega

No dudamos del análisis que realiza –con sabiduría– Lesky, pero con los años y con las relecturas de la obra de Sófocles[12] redescubrimos que Antígona no es sólo un personaje de una tragedia griega, no es sólo una heroína de la Antigüedad, es todos los personajes de ficción, y de no ficción, sobre los que recae el peso de una conciencia que nos hace ver, no sin dolor, que el Estado-Poder, como si de un viejo sofista se tratara, suele imponer su verdad valiéndose de un Derecho, de una ley que impide comprometernos con ese “pensar [que] siempre va acompañado de una conciencia, […] la que nos hace ser eso que llamamos nosotros mismos”[13]. Ella aceptó ese elevado peso: consintió el duro precio que impone una ominosa ley. A cambio, aceptó ser ejemplo y tener un nombre, un nombre para la posteridad. Lo leemos en la Antígona de Pemán:

Soy, Hemón, una Antígona hecha idea inmortal y lección para los hombres […]

Viviré en la memoria estremecida de los pobres tiranos, como un remordimiento[14].

La vida del  hombre que se arriesga a conocerse a sí mismo es una vida de máximos

Esos mismos años nos enseñan que la vida del hombre, del hombre que se arriesga a conocerse a sí mismo, es una vida de máximos que escapa del reduccionismo y se eleva por encima de ese plano material que muchas corrientes del pensamiento nos pretenden encorsetar.

Sartre exclamaba que el hombre se inventa a sí mismo[15]. No es verdad. La experiencia nos revela que el hombre no traza el sentido de su existencia, sólo la descubre, y al descubrirla, la hace suya, porque el hombre no es su arquitecto primigenio, es sólo un viajero, un homo viator en busca de un camino, de un camino que interroga sobre la esencia del mundo en que le ha tocado vivir[16].

Pero al hacerlo, es capaz de dar las oportunas respuestas a las preguntas que su conciencia le inquiere. Viktor Frankl lo experimentó en los campos de Auschwitz y Dachau. Descubrió que el hombre es un ser moral, cuya libertad interior puede elevarlo muy por encima de un destino adverso. Y más aún si lo hace por la vía del sufrimiento, por la vía de su propio sacrificio. Aprendió que, si el hombre no se limita a existir, sino a descubrir las líneas de su propia existencia, podrá comprender que posee la libertad para crecer en cada instante; podrá sentir que la libertad no es la última palabra, sino sólo la mitad de la verdad. Y lo supo cuando comprendió que el hombre “Es el ser que inventó las cámaras de gas, pero también es el ser que entró en ellas con paso firme y musitando una oración”[17].

No cabe duda de que con sus lecturas comprendemos que nuestro mundo se presenta fuerte y débil, capaz de acceder a las cotas más altas y a los infiernos más crueles del horror. En nuestras manos, como en las de Antígona, está el optar por el camino de la libertad o de la esclavitud, por el de la verdad o el de la estulticia, entre el progreso o el retroceso, entre la fraternidad o el odio. Sí, con su lectura sabemos muy bien que, en buena medida, de nosotros depende dirigir correctamente el devenir de nuestras vidas. Así lo leemos en una de las obras que mejor definen la condición humana, y uno de los ejemplos más lúcidos y representativos de lo que supone el peso de la conciencia en nuestro obrar diario. Me estoy refiriendo a Macbeth. En ella, Shakespeare s relata cómo Macbeth, para alcanzar la corona de Escocia, planea el asesinato del matrimonio real, huésped en su propio palacio. Macbeth, en connivencia con su mujer, asesina y obtiene el trono, pero la visión del cuerpo sin vida de Duncan despierta su conciencia, y con ella su vida alcanza las cotas más altas de la desesperación: su alma se convierte en “un potro de tortura insoportable”, un dolor que le lleva a proclamar su deseo por ver destruido el orden al que aspiraba reinar. Su conciencia, como su reino, fue el triste preludio de su propia agonía.

Una solución aparentemente seductora: suprimir la conciencia

Siglos más tarde, Nietzsche, para aplacar cualquier atisbo de conciencia, de un juicio moral que pueda rectificar el deseo de venganza o de un egoísmo lacerante, propugnó una solución aparentemente seductora: asociar a la conciencia todo aquello que pudiera oponerse a los instintos naturales, los únicos capaces de otorgarnos la plena felicidad. En virtud de este criterio, sostuvo que el hombre no podía ser feliz porque estaba obligado a su conciencia, por lo que, si ésta se suprimía, desparecía el hombre para dar cabida al superhombre, el único capaz de aceptar la inversión de los valores, de levantar la máscara del deber moral, “esa artimaña del débil para dominar al fuerte”.

Desgraciadamente, gran parte de nuestra sociedad sigue anclada en las seductoras visiones del filósofo alemán, una concepción que nos ha conducido a modificar el centro de gravedad de toda una visión milenaria de la vida, de una herencia clásica que confería al hombre un conjunto de normas morales precisas que impedían la relativización del tiempo y el diluir de nuestras vidas. 

 

Para leer el artículo completo, pìncha aquí.


Nicolás Steno, un modelo de investigador, por María Ángeles Vitoria

¿Por qué debemos leer 1984?, por Juan Alfredo Obarrio

¿Por qué es filosóficamente relevante el transhumanismo?, por Antonio Diéguez

Reflexiones en torno a la nada y la belleza, de Alfonso  Pérez de Laborda, por Alfredo Esteve

La sociedad postconfianza. Reflexiones basadas en el libro La confianza en la sociedad del riesgo, por José Antonio López Cerezo

Ética del cuidado en la era digital. Retos en el horizonte político de la Inteligencia Artificial, por A. Domingo Moratalla

It’s a Wonderful Life: una felicitación filosófica de la Navidad, por José Sanmartín Esplugues y José Alfredo Peris Cancio

La pobreza y sus diversos enfoques, por Pedro Talavera

La identidad cultural. Notas Metafísicas, por José Vicente Bonet

El sentimiento: entre la filosofía y la neurociencia, por Alfredo Esteve.

Cuando el cine se compromete con la dignidad de las personas, entretiene mejor, por José A. Peris Cancio y José Sanmartín Esplugues

Reflexiones sobre basura y medioambiente. Filosofía de la basura, por Jacinto Choza [Universidad de Sevilla]

Presente y futuro de la naturaleza humana, por Alfredo Marcos [Universidad de Valladolid]

Las películas, en sí, me parecen formas reflexivas de pensamiento. Entrevista a Robert Pippin, por José Alfredo Peris Cancio [Universidad Católica de Valencia]

«2001: Una Odisea del Espacio» 50 años después, por José Sanmartín Esplugues y José Alfredo Peris Cancio [Universidad Católica de Valencia]

Transhumanismo y naturaleza humana, por Antonio Diéguez [Universidad de Málaga]

La gestación por sustitución: aspectos éticos y jurídicos, por Vicente Bellver Capella [Universitat de València]

 

 

 
 
Anuario Filosófico

 

Contrastes

 

Crítica

 

Daímon

 

 

Diánoia

 

Isegoría

 

Pensamiento

 

SCIO

 

 
Teorema

 

Thémata
 

 

 

Bauman, Z.,& Donskis, L. (2019). Maldad líquida. Barcelona: Planeta.

Brentano, F. (2018). Abajo los prejuicios. Madrid: Encuentro

Albiac, G. (2018). Mayo del 68. Fin de fiesta. Almería: Confluencias

Latorre, J.I. (2019). Ética para máquinas,  Barcelona: Ariel.

Rodríguez Duplá, L. (2019). La primacía del amor. Madrid: Avarigani.

 

 

 

LV Reuniones Filosóficas: Intencionalidad. Universidad de Navarra, 3-4 octubre 2019
 
Diálogos sobre los Diálogos de Platón II
IX Congreso de la Sociedad Española de Filosofía Analítica

IX Congreso Internacional de Tecnología, Ciencia y Sociedad

 

1. Personalismo fílmico en el Hollywood Clásico

Coordinadores: José Alfredo Peris Cancio y José Sanmartín Esplugues

2. La mitología en la narrativa audiovisual-El camino del héroe

Coordinadores: Josep F. Sanmartín Cava y Rafael Monterde 

(URL)

GREGORY LA CAVA, LEO MCCAREY Y FRANK CAPRA

(A) REFLEXIONES FILOSÓFICAS SOBRE LA FILMOGRAFÍA DE GREGORY LA CAVA

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835La lógica del matrimonio frente al absurdo

 

(B) REFLEXIONES FILOSÓFICAS SOBRE LA FILMOGRAFÍA DE LEO McCAREY 

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835La lógica y el arte de la vinculación

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835Una filosofía fílmica de la persona

 

Capra_reducido(C) REFLEXIONES FILOSÓFICAS SOBRE LA FILMOGRAFÍA DE FRANK CAPRA

 

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835Principios personalistas en la filmografía de Frank Capra. Partes 1ª-20ª.

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835Frank Capra y la profundización en el personalismo fílmico. Partes 21ª-36ª

 

iconos-set1-de-la-carpeta-7795835

Frank Capra: compedio del personalismo fílmico en It’s a Wonderful Life. Partes 37-42

 

Parte 43ª. La dimensión política del personalismo: vieja y nueva política en State of the Union (1948).

Parte 44ª. Una verdadera razón humanitaria como reto de la nueva política en State of the Union (1948).

Parte 45ª. Las conversaciones del matrimonio y las conversaciones de la comunidad política en State of the Union (1948).

Parte 46ª. La ratificación pública del matrimonio como garante de la calidad democrática en State of the Union (1948)

Parte 47ª.  La renuncia a silenciar la voz de la mujer y las posibilidades de la familia humana en State of the Union (1948)

Parte 48ª. La resistencia del personalismo de Capra en la restauración de Broadway Bill: una lectura de Riding High (1950)

Parte 49ª. La humildad y la entrega sincera de sí mismo como ejes morales en el personalismo: la profundización de Broadway Bill (1934) en Riding High (1950)

Parte 50ª. El personalismo fílmico y el fortalecimiento de la vinculación y los lazos humanos: la cercanía entre Leo McCarey y Frank Capra en Riding High (1950) 

Parte 51ª. La acogida de los necesitados para la vertebración del bien común en Here Comes the Groom (1951) 

Parte 52La alegría como necesidad esencial del alma en Here Comes the Groom (1951)

Parte 53.  La misión de la educación como despertar seres capaces de vivir y comprometerse como personas en Here Comes the Groom (1951)

Los siete samuráis: bushidō, justicia, el valor del grupo, historia y mitología, por Josep F. Sanmartín Cava.

 

 

Blade Runner. Un análisis filosófico y simbólico, por Rafael Monterde Ferrando

 

 

El camino del héroe en el cine (Podcast) [accesible asimismo a través del canal de IVOOX]

 

El camino del héroe: La religión en el cine

 

Mediación y mediatización del mito. La mitificación de la historia y sus protagonistas

 

Poder y Mitología

 

La conexión en la obra cinematográfica. autores, público, influencia, por Josep F. Sanmartín Cava

 

Blade Runner 2049: los replicantes y la lucha de especies, por Rafael Monterde Ferrando.

 

 

El camino de la liberación y la iluminación en Matrix, por Josep F. Sanmartín Cava

 

 

Los lunes al sol. El héroe de Fernando León de Aranoa, por Josep F. Sanmartín Cava

 

V de Vendetta: la mística anarquista como camino político, por Rafael Monterde Ferrando.

 

 

Inteligencia Artificial, Mitología y Narrativa Audiovisual

 

Autopista 66 hacia la conciencia de ‘ser-junto-a-los-demás’. Análisis de la narrativa audiovisual de la película Las Uvas de la Ira, por Luis Manuel Sanmartín Cava.

 

 

Transhumanismo, mitología y cine

 

El camino del conocimiento en el cine. Exploración y saber

 

El silencio como límite y la búsqueda de sentido de Andréi Tarkovski en La Zona,  por Rocío Garriga

 

El camino del héroe en las series (el monomito)

 

The Wire: mito, consumismo y nuevos pobres. Heroicidad y arquetipos, por Josep F. Sanmartín Cava

 

 

ANTROPOLOGÍA Y FILOSOFÍA DE LA CULTURA

 

REFLEXIONES SOBRE LA CIENCIA, LA TÉCNICA Y EL SER HUMANO

 

El profesor Jacinto Choza sujeta a discusión pública

 

EN LA SECCIÓN A: los  capítulos 5 y 6) de su libro La revelación originaria. La religión en la edad de los metales. 

Capítulo 5. Índice.
Capítulo 6. Índice.
APARTADOS 5.1-5.5 y 6.1.- 6.5
 

EN LA SECCIÓN B: el libro al completo de La oración originaria. La religión en la Antigüedad

Índice

 

En este apartado, incluiremos obras ya publicadas y agotadas que el Comité Científico de este blog considera que contiene ideas vigentes que pueden ayudar a comprender el panorama actual de las reflexiones en torno al ser humano.

Ortega y Gasset, J. (1951). El mito del hombre allende la técnica [Teorema-OEI]

 

 

Sanmartín, J. (1987). Los Nuevos Redentores. Reflexiones sobre la ingeniería genética, la sociobiología y el mundo feliz que nos prometen. Barcelona: Anthropos.

 

 

Sanmartín, J. (1990). Tecnología y futuro humano. Barcelona: Anthropos.

 

 

 

López Cerezo, J. A., & Luján López, J.L. (1998). El artefacto de la inteligencia. Una reflexión crítica sobre el determinismo biológico de la inteligencia. Barcelona: Anthropos.

 

 

 

 

PUBLICACIONES DE LA RED SCIO

1. SCIO. Revista de filosofía

La revista SCIO  ha vuelto en 2018 a editarse semestralmente y  ha inaugurado una web propia, a la que se puede acceder a través de la url: http://www.online.ucv.es/revista-scio

 

Próximo número, SCIO(16): LA FELICIDAD. Julio, 2019

Número actual:

SCIO(15) Noviembre de 2018 [conteniendo un Fascículo Monográfico, coordinado por José Antonio López Cerezo (Univ. Oviedo) y Alfredo Marcos (Univ. Valladolid)  sobre TÉCNICA, PERSONA Y SOCIEDAD. HOMENAJE AL PROF. JOSÉ SANMARTÍN ESPLUGUES

 

 

 

 

SCIO (18). Call for papers

2. COLECCIONES DE LIBROS SCIO.                          

SCIO MAIOR

Director: José Alfredo Peris Cancio

  SCIO MAIORPortada Filosofía Religion 

SCIO MINOR

Director: Alfredo Esteve Martín

SCIO MINOR (Para descargar el libro, clique sobre la portada)

CUADERNOS DE FILOSOFÍA Y CINE

 

 

 

 

 

 

A) Bases de datos digitalizadas – Bibliotecas virtuales 

B) DEBATES EN TORNO A LA NECESIDAD DE LA FILOSOFÍA

Recopilación de artículos

 

 

NOVEDADES EDITORIALES

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Licencia de Creative Commons

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España